El Gobierno alemán dio un paso decisivo para enfrentar al extremismo de ultraderecha y los delitos de odio. Y lo hizo hoy, tres semanas después del atentado contra una sinagoga en la ciudad alemana de Halle que dejó dos personas muertas. El consejo de ministros aprobó un paquete de medidas que fueron anunciadas por los ministros de Interior, Justicia y de Familia.
Exigir a las empresas en Internet y a las redes sociales que comuniquen a la policía la identidad de usuarios extremistas y endurecer los permisos de venta de armas son algunas de las medidas más importantes que se han tomado.
“El Gobierno federal está profundamente preocupado tras el terrible ataque en Halle, parte de una serie de incidentes preocupantes en el pasado reciente. El poder Ejecutivo está determinado a defender nuestra democracia liberal y para ello utilizará todos los instrumentos del Estado de derecho para combatir el odio, el extremismo de ultraderecha y el antisemitismo”, informó el Gobierno a través de un comunicado.
Aquel atentado en Halle no se trató de un hecho aislado ya que en Alemania se registran desde hace décadas varios crímenes neonazis. Y recordemos que hace poco un ultraderechista asesinó al político Walter Lübcke por haberse mostrado a favor de la entrada de refugiados en Alemania. Por eso el Gobierno también anunció que mejorará la protección de los políticos, a menudo objetivo de ataques y amenazas.
En Alemania ya es evidente el peligro que suponen los grupos de la ultraderecha. Esta misma semana los servicios secretos internos han alertado acerca de la creciente amenaza que suponen los 24.100 extremistas estimados, la mitad de los cuales consideran potencialmente violentos. Para enfrentar esta amenaza latente se decidió que la legislación que regula la venta de armas y explosivos se endurecerá. Por ejemplo a partir de ahora no se podrá vender armas a aquellas personas que estén señaladas por los servicios secretos internos como extremistas o simpatizantes de grupos radicales.
Con estas medidas, el gobierno alemán quiere mejorar la identificación de los delitos de odio en Internet. Lo consideran un tema central. Por eso obligará a las plataformas en Internet a actuar e informar cuando detecten contenidos de odio y en especial amenazas de muerte e incitación a la violencia. Deberán trasladar el contenido y la dirección IP utilizada a una oficina central de la policía establecida al efecto.
También la policía podrá requerir a las empresas que les suministren información relevante cuando así lo soliciten. Alemania ya cuenta con una de las leyes más restrictivas para las plataformas de Internet, obligadas a borrar mensaje de odio bajo amenaza de multas millonarias.
Además se profundizarán los programas de prevención para concienciar a la población sobre el peligro de los extremistas de ultraderecha, el antisemitismo y el racismo. “Estamos comprometidos con la promoción continuada y a largo plazo en la sociedad civil de la democracia y contra todo tipo de extremismo”.

