350.000 hongkoneses poseen pasaporte de nacionalidad británica en el exterior; es a ellos que el Gobierno de Boris Johnson ha otorgado la posibilidad de residir en el Reino Unido por períodos anuales renovables. La decisión responde al endurecimiento de la postura de Londres ante el avance chino sobre la antigua colonia británica. Los permisos incluirán el derecho a trabajar, lo cual abre la vía para la adquisición de la ciudadanía británica propiamente dicha. Hasta el momento, el pasaporte especial sólo implicaba beneficios en términos de exención de visado y permiso de permanencia hasta seis meses.
Para Johnson, Gran Bretaña no puede hacer oídos sordos o mirar hacia el otro lado, sino que guarda una responsabilidad moral para con Hong Kong. En este sentido, además de los 350.000 poseedores del pasaporte, el resto de los habitantes de la antigua colonia también podrán acceder a dicho documento. Por lo tanto, se estima que alrededor de tres millones de hongkoneses podrían beneficiarse de la nueva política impulsada desde el número 10 de Downing Street.
Por su parte, China no ha esperado para responder y ha reclamado que el Reino Unido dé marcha atrás haciendo alusión a la mentalidad colonial que subyace a la decisión. Asimismo, desde Pekín exigen que el Gobierno británico reconozca que Hong Kong ha sido devuelto a China bajo los términos de región administrativa especial y que, por lo tanto, las medidas anunciadas constituyen formas de injerencia en los asuntos internos del país oriental.
Ayer, el Ministro de Relaciones Exteriores, Dominic Raab, se presentó en la Cámara de los Comunes para discutir con los representantes legislativos la evolución de la crisis. En el marco de esa reunión planteó la voluntad del Gobierno de propiciar la creación de una alianza internacional para hacer frente a las pretensiones chinas. Hasta ahora, había sido el propio Raab el encargado de la política y los anuncios respecto de la situación entre China y Hong Kong. Sin embargo, con este anuncio, el Primer Ministro parece querer aprovechar la oportunidad para renovar su liderazgo más allá de la crisis sanitaria y del empantanamiento del proceso de salida de la Unión Europea.

