Por Damián Szvalb
Javier Milei debe ser el presidente que más espera el triunfo de Trump. Nadie como él está apostando tantas fichas, por no decir todas, a su llegada a la Casa Blanca. Cree que su incondicional alineamiento va a redundar en apoyo político y sobre todo económico cuando el candidato republicano se transforme en presidente. A esta altura parece que Trump es la última salvación (sobre todo para conseguir dólares) para el gobierno argentino, que no para de arruinar las relaciones internacionales con todos los países que puede. Ahora le tocó a Francia.
Milei administra la crisis con Francia
La vicepresidenta, Victoria Villarruel, desató una insólita crisis diplomática con ese país cuando, para defender al futbolista Enzo Fernández quien fue muy criticado por entonar una canción con expresiones racistas, llamó al estado francés “país colonialista”. Un detalle no menor: esto pasa a pocas horas de que Milei se tome un avión para asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de París, el 26 de julio próximo, invitado por Emmanuel Macron.
El Gobierno francés aún no ha reaccionado oficialmente, pero en ese país se agravó el malestar con Argentina que ya había generado la canción de los jugadores de la selección. Ahora hacen fila para repudiar a la vicepresidenta. A diferencia de otras crisis diplomáticas que el gobierno argentino decidió escalar o, en el mejor de los casos, ningunear, esta vez el golpe impactó en el gobierno. No es la canciller Mondino quien está intentando reparar el daño sino la mismísima hermana del Presidente. El objetivo parece evidente: no quiere que nadie empañe la visita de Milei a la capital francesa, por eso se encarga de manera personal.
La amenaza de Irán
El otro tema de esta semana fueron las amenazas de Irán, publicadas en el Tehran Times, que refleja la voz de los ayatolás, para el gobierno de Javier Milei en la que cuestiona su acercamiento a “la primera línea del escenario anti-Irán de la red sionista internacional” y advierte que el régimen teocrático “le hará lamentar” su enemistad “en el momento adecuado”. Esto sucedió a días de cumplirse el 30 aniversario del atentado a la AMIA y luego que el gobierno argentino oficializó a Hamas como “organización terrorista”.
En medio de una tan fallida y desmesurada política exterior, el posicionamiento del gobierno de Milei con respecto a Irán sí aparee como necesario. Argentina deber ser inflexible con Irán, un país acusado por la justicia argentina de haber planificado y ejecutado, a través del grupo terrorista Hezbola, el atentado a la AMIA en el que fueron asesinadas 85 personas en pleno corazón de Buenos Aires. En ese caso no hay lugar para posturas ambiguas.

