Armenia estrecha sus lazos con Rusia tras la guerra de Nagorno Karabaj

Hace alrededor de un año, el auspicio de Putin logró que Bakú y Ereván acordaran poner fin a las hostilidades en el conflicto de Nagorno Karabaj. Además, el pacto permitió al Kremlin apuntalar su influencia al sur del Cáucaso y estrechar los lazos – profundamente asimétricos – con Armenia.

A raíz del acuerdo, un contingente de “pacificadores” rusos llegó al disputado enclave para patrullar el territorio, reconocido internacionalmente como parte de Azerbaiyán. Además, los términos del pacto trilateral significaron el fin del control armenio sobre Nagorno Karabaj después de tres décadas. El enclave está habitado principalmente por armenios y es símbolo de su identidad nacional.

Los objetivos de Moscú se centran en limitar toda presencia de la OTAN en los alrededores del Cáucaso y de todo el territorio otrora parte de la Unión Soviética. Es en esta línea que el Gobierno de Vladimir Putin ha exigido a la Alianza occidental limitar su injerencia en la situación que actualmente se está desarrollando en la frontera rusoucraniana.

En Armenia, no hay sectores políticos que aboguen por romper los lazos con Rusia. La potencia euroasiática controla gran parte de los recursos estratégicos de Armenia a la vez que, en base a una serie de acuerdos de asociación, proporciona seguridad y defensa. Tras la firma del acuerdo, miles de personas salieron a la calle para pedir la dimisión de Nikol Pashinián, el primer ministro armenio. Aunque lo acusaron de capitular ante Azerbaiyán, éste fue reelecto en las elecciones de junio de este año.

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