El primer ministro británico acumula denuncias en su contra por la celebración de fiestas prohibidas en Downing Street durante el confinamiento impuesto por él mismo. La indignación de la sociedad ha alcanzado un punto tal que muchos legisladores conservadores están contemplando la posibilidad de llamar a un voto de no confianza contra el líder del partido. Keir Starmer, que encabeza la oposición laborista, volvió a pedir la dimisión de Johnson al igual que lo han hecho los nacionalistas escoceses y los liberales demócratas.
En una sesión de la Cámara de los Comunes, el diputado conservador David Davis, instó al actual primer ministro a dejar el cargo. Quien fuera ministro para el Brexit en el Gobierno de Theresa May, recordó una frase célebre que Leo Amery dijo al entonces primer ministro Neville Chamberlain en 1940: “Lleva usted demasiado tiempo sentado ahí para las pocas cosas buenas que ha hecho. En nombre de Dios, váyase”. Su intervención evidenció claramente el descontento de la bancada conservadora respecto de la actitud de Johnson.
Otro suceso clave para entender la crisis política que atraviesa Londres es la fuga del diputado Christian Wakeford desde el partido conservador hacia la bancada laborista. El transfuguismo de Wakeford y sus acusaciones de ausencia de liderazgo contra Johnson envalentonaron al primer ministro, quien se mostró dispuesto a dar batalla y aferrarse al número 10 de Downing Street.
A última hora del martes, un grupo de diputados conservadores se reunió a fin de delinear un plan para remover al jefe de Gobierno de su cargo. En tanto, tras una nueva sesión en el Parlamento, Johnson volvió a disculparse con la ciudadanía ante las cámaras de televisión. Además, aseguró que no fue informado sobre el carácter celebratorio de la reunión del 20 de mayo en Downing Street.
Se requieren 54 cartas de no confianza para que active el mecanismo de moción de censura interna contra el primer ministro. Según trascendió en medios británicos, al menos diez cartas ya han sido enviadas. En paralelo, ya han comenzado a lanzarse acusaciones de traición y deslealtad al interior del partido conservador. Tal es así que el propio Johnson ha comenzado a reunirse con algunos diputados para intentar contrarrestar la revuelta desatada en los últimos días.

