El Gobierno británico se distancia de la UE y señala a China y Rusia como las principales amenazas en materia de política exterior y defensa. Siguiendo esta misma línea, Boris Johnson dio marcha atrás con la política de no proliferación nuclear al anunciar que el país insular reforzará su arsenal de armas nucleares. La nueva Estrategia Integrada de Política Exterior y Defensa prevé un aumento de hasta el 40% en el límite de cabezas nucleares Trident que actualmente posee el Reino Unido.
El Gobierno británico continuará ateniéndose al Tratado de No Proliferación Nuclear de 1968 y, por ende, mantendrá su compromiso de no utilizar la amenaza ante otros Estados signatarios. No obstante, se reserva el derecho de revisar dicho compromiso ante la eventual amenaza de armas de destrucción masiva, químicas o biológicas, así como también ante nuevas tecnologías con impactos comparables. Además de la expansión del arsenal nuclear, el texto incluye apartados sobre el impulso a la capacidad científica y tecnológica, la respuesta ante futuras pandemias, y la apuesta por una mayor presencia británica en la región indo-pacífica.
El documento cuenta con más de 100 páginas en las que se detallan los lineamientos que regirán la postura internacional del Reino Unido como jugador solitario en la era post-Brexit. De este modo, Johnson ha hecho realidad su voluntad de introducir una nueva “Gran Bretaña Global”. Asimismo, el Libro Blanco de Defensa y Seguridad publicado ayer constituye su primera actualización desde la Guerra Fría. Ya entrados en la tercera década del siglo XXI, Londres identifica a China como un desafío sistémico en materia de seguridad económica, desarrollo, y respecto a los principios y valores defendidos por el país. Sin embargo, se mantendrán los vínculos económicos en la medida en que se adecúen a los intereses británicos. Respecto a Rusia, Downing Street sostendrá su postura activa de denuncia ante las violaciones a las normas internacionales y la exigencia de cumplimiento de las mismas.
La oposición laborista ha denunciado la decisión unilateral del primer ministro conservador en la medida en que atenta contra la legislación internacional vigente y los esfuerzos de varios de los predecesores de Johnson en pos de la reducción del armamento nuclear a nivel global. Sin embargo, Keir Starmer, líder de la oposición, dejó en claro que el apoyo a la posesión de una capacidad nuclear disuasoria es bipartidista e innegociable.
Respecto a las alianzas internacionales, el documento presentado por el primer ministro alude a la importancia de los vínculos entre Estados Unidos y Gran Bretaña. Además, reafirma la importancia de la relación estratégica con Europa (particularmente Francia y Alemania), a la vez que subraya la continuidad del compromiso británico con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

