Con mediación de Rusia, Armenia y Azerbaiyán firmaron un cese al fuego en Nagorno-Karabaj

Para Armenia, el pacto es doloroso en la medida en que favorece las demandas de Bakú. Así lo afirmó el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, remarcando que los territorios tomados por Azerbaiyán en el enclave armenio permanecerán bajo control azerí. A su vez, el acuerdo establece el despliegue de 2.000 efectivos rusos que se desempeñarán como fuerzas de paz.

Seis semanas después de que se iniciara la escalada del conflicto que data de la década de 1980, el Kremlin ofició de mediador para detener el enfrentamiento en el enclave del Cáucaso sur. El lunes por la tarde un avión ruso que volaba dentro del espacio aéreo armenio fue derribado por las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán. No obstante, la toma del control sobre la ciudad de Shushá por parte del Ejército azerí condujo finalmente a la firma del pacto.

El documento firmado por las partes da lugar a un alto al fuego total, al intercambio de prisioneros y al desbloqueo de las rutas de comercio y transporte. Vladimir Putin informó que el contingente ruso permanecerá desplegado en la línea de contacto en el Alto Karabaj y en el corredor que conecta al enclave con la República de Armenia durante un período de cinco años. La base de operaciones rusa estará localizada en Stepanakert, considerada capital de Nagorno-Karabaj.

El presidente azerí, Ilhám Alíev, aseguró que también habrá efectivos del Ejército turco que integrarán las fuerzas de paz. Desde Moscú no dieron información al respecto. Ankara ha favorecido a Azerbaiyán tanto diplomáticamente como por medio de financiamiento de mercenarios en el conflicto.

Pashinián ha comunicado a través de redes sociales que mientras el acuerdo no puede ser considerado una victoria, tampoco consiste en una derrota. En cambio, planteó que se trata del comienzo de una nueva etapa. Al menos veinte partidos de la oposición ya han pedido su renuncia. Además, mientras el cese de hostilidades fue motivo de celebraciones en Bakú, la reacción en Ereván -capital de Armenia- ha sido la opuesta. Cientos de manifestantes han tomado las calles en protesta contra el pacto a la vez que acusan al Gobierno de traición.

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