El gobierno de Bibi Netanyahu le prohibió la entrada a Israel a las congresistas demócratas Ilhan Omar y Rashida Tlaib, las primeras legisladoras musulmanas en la historia de Estados Unidos. Según la prensa, lo hizo por pedido del presidente de Estados Unidos Donald Trump.
Basándose en una legislación aprobada hace dos años por el Parlamento de Israel que autoriza al Ejecutivo a vetar el paso en la frontera a quienes hayan respaldado públicamente el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), el gobierno de Bibi les denegó el visado, justamente y según confirmaron desde el Ministerio de Relaciones Exteriores , “por su declarado apoyo” a ese Movimiento.
“Se negará la entrada de las dos diputadas americanas anti-israelíes por su continuado apoyo al boicot contra el Estado de Israel y al terrorismo en contra de Israel y por su degradación del Holocausto” dijo el canciller en funciones Israel Katz.
Horas antes de esta decisión, Trump, que ya venían redoblado la presión para que Israel vetara la entrada de ambas congresistas, escribió en Twitter: «Mostraría una gran debilidad que Israel permitiera la visita de las representantes Omar y Tlaib. Odian a Israel y a todo el pueblo judío, y no hay nada que pueda decirse o hacerse para hacer que cambien de opinión».
La decisión de Trump de pedir esto tan explícitamente a un país aliado en perjuicio de miembros electos del Poder Legislativo de su propio país es de una relevancia extraordinaria no debe tener muchos antecedentes. Por eso no deberían sorprender las reacciones que ya se han producido ante esta noticia. Por ejemplo, el Congreso Judío Estadounidense considera que, «a pesar del ejercicio de propaganda planeado por Tlaib y Omar», el costo de prohibir la entrada a dos miembros del Congreso “puede demostrarse aún más alto que el de la alternativa».
Recordemos que las dos congresistas musulmanas se encuadran en el ala más progresista del Partido Demócrata y son abiertas enemigas políticas de Trump. Ambas obtuvieron su escaño en la Cámara de Representantes en las elecciones legislativas del pasado mes de noviembre, en las que la victoria demócrata hizo que esta composición del Capitolio sea considerada la más diversa de la historia.
Tlaib es de origen palestino y su abuela reside en Cisjordania. Omar es una refugiada somalí y la primera mujer en llevar un hiyab en la Cámara de Representantes. Ambas tienen en común que apoyan todos los boicots a Israel. También han escrito tuis con matices claramente antisemitas (Omar se retractó, Tlaib no).
Omar llegó a defender en un discurso en marzo que los congresistas norteamericanos no tienen por qué apoyar necesariamente al Estado de Israel porque eso supone una “doble lealtad” incompatible con los valores constitucionales. La militancia anti Israel de estas dos congresistas también genera una crisis dentro del partido demócrata que históricamente mantiene excelentes relaciones con la comunidad judía estadounidense.

