La Alianza en seguridad y defensa redujo a tan solo una decena el número de representantes que Rusia puede mantener en su sede de Bruselas. La OTAN confirmó, en un comunicado oficial, que los ocho individuos a quienes se les suspendió la acreditación son agentes de inteligencia no declarados.
La decisión de la organización que lidera Jens Stoltenberg responde al deterioro generalizado de los vínculos entre Occidente y el Kremlin. Además, la misma coincidió con la reducción a la mitad del número de integrantes de la delegación rusa ante la Alianza. Esta nueva reducción -ya habían sido expulsados otros diez tras el caso Skripal- pone en tela de juicio la capacidad para sostener el diálogo diplomático entre las partes.
Desde que Moscú se anexionó la península de Crimea en 2013, las relaciones de la Unión Europea con Rusia han ido incrementando el nivel de tensión. Una serie de eventos, que abarcan las explosiones en depósitos de armas en Bulgaria y República Checa y la intoxicación del activista ruso Alexei Navalny, contribuyeron en distintos momentos al deterioro de la relación.
Por el lado europeo, los países de Occidente llevaron adelante ejercicios militares conjuntos en el Mar Negro a mediados de este año. La presencia de destructores británicos y buques de la OTAN en aguas de suma relevancia geoestratégica para Rusia encendió las alarmas del Kremlin, que respondió con municiones.

