Cientos de camioneros canadienses se oponen a la vacunación obligatoria contra el COVID-19 para viajes transfronterizos. Hace once días que la capital, Ottawa, permanece semiparalizada. Además, el principal paso fronterizo con Estados Unidos se encuentra bloqueado. Otros focos de protesta han surgido en Toronto y Québec.
Al otro lado del mundo, en Nueva Zelanda y Australia -al igual que en Francia- grupos de activistas antivacunas se han solidarizado con los transportistas canadienses. En consecuencia, las protestas se han replicado en Wellington y Camberra.
Producto del bloqueo de Ottawa, una veintena de personas han sido detenidas. Asimismo, la cadena de suministros a uno y otro lado de la frontera norteamericana podría verse afectada en los próximos días. La denominada “Caravana de la libertad” ha impedido el paso entre Canadá y Estados Unidos por el puente Ambassador, que une Ontario con Michigan.
El puente es un acceso clave para las exportaciones canadienses. El país destina el 75% de su canasta exportadora a su vecino del sur y un promedio de 8.000 camiones y 40.000 personas cruzan ese puente cada día. Del lado canadiense la frontera se reabrió parcialmente pero el Departamento de Transporte de Michigan todavía mantiene la restricción de circulación.
El primer ministro, Justin Trudeau, exhortó a los transportistas y a los antivacunas a poner fin a la protesta. El mandatario también subrayó que la decisión de prolongar el bloqueo afecta negativamente tanto a la democracia como a la economía canadienses.

