El Partido Unionista Democrático (DUP) ha amenazado nuevamente con abandonar las instituciones de autogobierno norirlandesas si no se fija una fecha para negociar el Protocolo de Irlanda del Norte. Se trata de la facción más radical del unionismo, es decir, del ala política partidaria de la unión con Gran Bretaña. La cúpula del DUP considera que el acuerdo enmarcado en el Brexit constituye una traición del Gobierno de Boris Johnson.
Jeffrey Donaldson, que encabeza el DUP, declaró que suspenderá las instituciones de autogobierno regionales si Londres no fija una fecha límite para la negociación con la Unión Europea (UE). En 2021, el Gobierno británico logró evitar una guerra comercial con Bruselas al retirar una de sus exigencias en la negociación del post-Brexit: que el Tribunal de Justicia de la UE no supervisara el cumplimiento de las normas del mercado interno en Irlanda del Norte.
Ambas partes aprobaron, junto al Acuerdo de Retirada, un documento anexo: el Protocolo de Irlanda. Este último estipula que el territorio británico de la isla continuará dentro del mercado interno de la UE. Por lo tanto, los controles aduaneros se realizan en el mar de Irlanda, buscando mantener invisible la frontera entre las dos Irlandas.
Sin embargo, las nuevas reglas aduaneras significaron múltiples trabas para la exportación de productos desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte. Las tensiones entre Londres, los partidos unionistas de Belfast, y la UE fueron incrementándose al punto en que los cuatro partidos unionistas se aliaron para exigir la retirada del Protocolo en su totalidad.
La responsabilidad de la negociación ahora recae sobre Liz Truss, la flamante ministra de Asuntos Exteriores de Boris Johnson. La sucesora de David Frost, enviado de Downing Street para negociar el Brexit, se enfrenta a la presión del ala dura y euroescéptica del Partido Conservador británico y de los unionistas irlandeses. Truss deberá ingeniárselas para rescatar el Protocolo lo antes posible.
Si el DUP dinamita la estabilidad política norirlandesa el mes que viene, se abrirá el juego para la campaña electoral de cara a las elecciones autonómicas en Irlanda del Norte previstas para mayo. Un escenario tal sumiría a Belfast, Londres y Dublín en la incertidumbre.

