El Senado de Estados Unidos aprobó el ambicioso plan de infraestructura impulsado por el presidente Biden, por 69 votos contra 30. La propuesta propone destinar 1,2 billones de dólares a obras públicas en el país.
Las negociaciones entre demócratas y republicanos fueron arduas, y finalmente culminaron exitosamente para la bancada oficialista. Ahora será el turno de la Cámara de Representantes, presidida por la demócrata Nancy Pelosi.
Entre las asignaciones destacadas del plan, se encuentran: más de 110.000 millones de dólares para infraestructura vial; 66.000 millones de dólares para desarrollo del ferrocarril de pasajeros y de mercancías; 55.000 millones de dólares para abordar los problemas en el suministro de agua; 65.000 millones de dólares para modernizar la red eléctrica. Un apartado especial lo constituyen las obras destinadas a combatir el cambio climático, una de las grandes banderas de la gestión Biden: 7.500 millones de dólares para crear una red de estaciones de recarga de vehículos eléctricos; 47.000 millones de dólares para responder a sequías, la erosión de la costa, las olas de calor, e incendios.
Del lado opositor, los republicanos cuestionan el paquete de Biden, al que califican de irresponsable por impulsar el gasto y los impuestos. Cabe destacar que Estados Unidos, en el marco de la pandemia, ha expandido fuertemente su base monetaria, generando una inflación que se espera siga creciendo.

