La ministra del Interior, Priti Patel, y el primer ministro Boris Johnson, han dado la orden de iniciar los ensayos de devolución en caliente a la policía de fronteras. La estrategia apunta a regresar a aguas francesas a aquellos inmigrantes irregulares que cruzan el Canal de la Mancha. El ministro del Interior francés, Gérald Darmanin, anticipó que la práctica de devoluciones marítimas podría impactar negativamente en la relación de cooperación entre París y Londres.
Más de 14.000 personas han llegado al Reino Unido a través del Canal que separa a la isla británica del continente europeo en lo que va del 2021. El año anterior, la cifra de inmigrantes irregulares alcanzó los 8.000 aproximadamente. En este sentido, Downing Street tiene un problema. A la luz de esta situación, Patel ha reforzado el discurso xénofobo, aludiendo a la necesidad de recuperar las fronteras.
Esta semana, Boris Johnson declaró que la evolución de la situación depende en gran medida de la actitud que adopte Francia. Sin embargo, afirmó que es responsabilidad valerse de todos los mecanismos disponibles para poner un freno a la inmigración irregular. Es en esta línea que Patel amenazó con suspender el financiamiento que Londres destina al refuerzo del control fronterizo con Francia. En París, Darmanin afirmó que el Eliséo no aceptará que se violente el derecho marítimo ni será sujeto de chantaje financiero.
Más allá de la tensión evidenciada entre funcionarios, la medida británica establece que la decisión dependerá del capitán de la patrulla costera y que la devolución sólo podrá ocurrir cuando se cumplan determinadas condiciones. Así, solamente se podrá proceder con la devolución en caliente cuando la embarcación no esté en riesgo de volcarse o hundirse, no esté sobrecargada de pasajeros, y cuando sea factible regresar sin problemas a aguas territoriales francesas.

